Por qué tu web tarda tres segundos en aparecer (y qué se hace)
Las causas reales de una web lenta casi nunca son las que se comentan en las reuniones. Lo que mido primero, en qué orden lo arreglo y qué se gana con cada cosa.
Cuando alguien me dice “mi web va lenta”, casi siempre tiene razón y casi nunca sabe por qué. La conversación suele girar alrededor del hosting, que es lo más fácil de culpar y lo que menos veces es el problema.
Esto es lo que miro, en el orden en que lo miro.
Primero medir, y medir lo que le pasa a una persona
La trampa habitual es medir con el portátil del que hizo la web, conectado a la fibra de la oficina. Ahí todo va rápido. Hay que medir en móvil y con la red limitada, que es como la mayoría de la gente te va a ver por primera vez.
Y hay que mirar tres números, no uno:
- Cuánto tarda en aparecer lo más grande de la pantalla. Suele ser la imagen de portada o el titular. Es lo que la gente percibe como “ha cargado”.
- Cuánto se mueve la página mientras carga. Si el texto salta porque una imagen llega tarde y empuja todo hacia abajo, la sensación es de web rota aunque el total sea rápido.
- Cuánto tarda en responder al primer clic. Una web que se ve pero no reacciona es peor que una que tarda un poco más y responde a la primera.
Las causas que encuentro de verdad
Imágenes sin preparar. Es la número uno, con diferencia. Fotos de tres megas servidas a tamaño completo para mostrarse en un recuadro de 300 píxeles. La solución no es misteriosa: varios tamaños, formatos modernos, y que la que se ve al entrar cargue con prioridad y el resto cuando toque.
Tipografías que bloquean. Cada fuente que llega de fuera es una petición a otro servidor antes de que se pueda pintar una letra. Alojarlas en tu propio dominio, quedarse con las que de verdad se usan y decirle al navegador que muestre texto mientras llegan.
Código de terceros. El chat, el banner de cookies, dos analíticas, el mapa, el píxel de una campaña que se cerró hace un año. Cada uno parece inofensivo. Juntos son medio segundo. Este es el punto donde más resistencia me encuentro, porque cada script tiene un dueño dentro de la empresa.
El banner de cookies. Merece párrafo propio: aparece encima de todo, se carga de los primeros y a menudo es lo más pesado de la página. Si la web no usa cookies de seguimiento —se puede medir sin ellas— el banner sobra, y con él su peso y su fricción.
En qué orden lo arreglo
- Las imágenes. Es donde está el 60 % de la mejora y no toca el diseño.
- Las fuentes. Rápido de hacer y se nota en cómo aparece el texto.
- Los terceros. Lo más incómodo, porque hay que preguntar y a veces quitar.
- El código propio. Lo último: si el problema fuera este, ya se habría notado.
Y después, que no se estropee
Lo importante no es llegar a un buen número una vez, es no perderlo en tres meses. Una web se degrada sola: alguien sube una foto sin comprimir, se añade una herramienta, se cuela un vídeo de fondo.
Por eso, cuando entrego una web, dejo una medición automática con un mínimo acordado: si el rendimiento baja de ahí, falla antes de publicarse. Esta misma web lo tiene: ocho páginas medidas en cada cambio, y si alguna baja del umbral, no sale.
Es exactamente el mismo reflejo que aplico en QA. Un buen resultado que nadie vigila es un buen resultado con fecha de caducidad.